se vuelve él mismo navaja:
pica tajadas de luna,
mas la luna se le acaba;
pica tajadas de canto,
mas el canto se le acaba;
pica tajadas de sombra,
mas la sombra se le acaba,
y entonces pica que pica
carne de su negra mala.
Nicolás Guillén: Sóngoro cosongo (1931) [*]
Versións:

* [Este poema foi musicalizado por Xavier Montsalvatge na obra para voz e piano Cinco canciones negras, no ano 1945.]
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